El síndrome G.A.S de los guitarristas

En este post explicamos uno de los problemas (y no sabemos si problemas es la palabra correcta) que tienen la mayoría de los guitarristas. Se trata del síndrome GAS que padecen los guitarristas.

Aprender a tocar la guitarra puede ser algo motivador. Es un instrumento muy  “agradecido”, si partes desde cero, en pocos meses puedes estar tocando las canciones de tu grupo favorito de una forma más o menos entendible.

Puedes aprender desde casa, gracias a los métodos de aprendizaje o con internet. Youtube es una escuela insuperable para dar los primeros pasos con la guitarra. La guitarra no es como un instrumento de viento donde si necesitas a un profesor que te guíe y asesore en temas como posición de embocadura, técnica de emisión de sonido y control de notas.

sindrome gas

El síndrome GAS

Pero el objetivo de este post es mostraros el curioso caso del síndrome G.A.S. (Guitar Adquisition Syndrome). Aquí puedes leer un poco más de este síndrome

Esto significa que una vez que domines la técnica, padecerás G.A.S como a el 90% de los guitarristas. En ese momento sabrás que los has conseguido. Eres guitarrista.

Habrás empezado con una Cort, una Telecaster o una de segunda mano que hayas encontrado y que buscabas para probar.

Pero la Stratocaster te apetece y mucho, ten por seguro que la conseguirás, la venerarás durante un año o dos y de repente en tu cabeza solo habrá lugar para cualquier guitarra Gibson.

Pero esto no es solo válido para guitarras. Dentro de este síndrome se encuentra la necesidad de comprar amplificadores de todas las marcas, tamaños y usos. Además de púas, afinadores, cuerdas, fundas y estuches rígidos. En definitiva todos los accesorios disponibles para guitarra

Y así entrarás en un bucle (costoso) que te producirá tener una colección de guitarras de la que estarás orgulloso aunque el resto de personas no lo entiendan. Posiblemente tu presupuesto no te alcance para una  LesPaul, pero entonces te entrará el anhelo hacía una buena guitarra española o tal vez… te acabes comprando un ukele. ¿Quién sabe?